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La mujer.

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 Andaba con una vuelta de menos desde que el domingo estrenase horario de primavera. Medio ida o ida entera.  Mortecina y marchita como la nieve en las cumbres que huele ya el estío en el aire y se deshace, porque ya le toca . Se recolocó el cinturón ancho que alguien había ideado como falda y se atusó el pelo mientras el espejo le devolvía el reflejo de una extraña. Se conocía tan bien que por eso mismo ya ni se veía. Pasaba por alto la falta de brillo en su mirada, la pérdida de su sonrisa, la opacidad del lustre que se iba con su juventud. La valía. Se recordó mientras se retocaba el carmín. Sus puntos fuertes... Una carcajada enlatada e insincera surgió de sus labios. Le dobló el cuerpo por la mitad. Enumere sus puntos fuertes. Los había tenido. Innumerables. Había sido indestructible hasta que se topó con un oráculo que tantas veces le escupió aciagos presagios...Que se cumplieron todos. Ahora mientras recomponía una máscara se dio cuenta del lastre que la atoraba.De aque...

Ese baile de las mariposas

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*...Y a veces un pecado es la entrada al paraíso.   Se buscaban sin saberlo y se encontraron de frente ,como un condenado a muerte se topa, sin querer, ante un pelotón de fusilamiento. Sin opción a escape . Las cosas de la vida. Sus vueltas. Los laberintos de boj... La atracción fatal y esos hilos invisibles que te envuelven en una red a modo de telaraña. La presa. El cazador. El baile. El intento de evasión y el resultado. Infructuoso. Una derrota. Una dulce rendición. Los labios más urgentes que no tienen prisa dos besos después. Los pulsos de voluntades de dos bocas hambrientas... y no de comida. La química que no se estudia en las aulas. El canto de sirenas y la atracción fatal. Ella y él .  Duelo de titanes. ¿Vencedores o vencidos? ¿Por qué? ¿Qué necesidad de contabilizar?...bajas, estaturas, contornos... Enumerar.  ¿Fui  el primero? Lo importante es ser el de ahora. El que ves, el que te mira. El que te abrasa sin tocarte. El que jura hacerlo. ¿El último?,, a m...

Querría

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      Querría . Podría comenzar mi entrada de hoy así, o más bien con el uso del plural, porque no es solo un querría, sino varios. Muchos. Demasiados. Hoy quise tener un sueño. Uno muy concreto, pero otra vez el querer y el poder jugaron un pulso . Y pudo el poder. Así que me quedé sin el sueño que hubiera querido tener…Al menos hoy. Querría poder…transformar la distancia de kilómetros a centímetros. Quitando ceros como el que espanta moscas. Querría traducir sus silencios. Leer sus miradas. Querría ese respirar cercano, esa calma del que le sobra tiempo. Querría un imposible, como querría haber tenido ese sueño. Por ensalmo …y ni así apareció. Y se le esperaba. ¿Qué digo?. Lo seguiré esperando hoy, mañana, la próxima noche… Querría aprender a desnudar su alma antes que su cuerpo. Pero lo que se quiere y lo que se obtiene no siempre es lo mismo. Aunque te empeñes, aunque perseveres, aunque busques un resquicio por donde colarte a hurtadillas. “Hurtadilla”. B...

Noches de luna escueta

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 Soñaba despierta y dormida, dormida no era consciente de hacerlo, o al menos de traerse de vuelta, consigo , algún retazo coherente de lo acontecido al otro lado del velo. Sabía por su cuerpo , que aunque no recordara, sí había vivido. La forma en que amanecían las sábanas de hilo blanco, como si allí se hubiera librado una guerra, eran mudo testigo también de lo que se quedaba atrás. Su yo coherente ganaba aquel pulso de voluntades. Miró al techo , donde la persiana dibujaba el pelaje exótico de una cebra inconexa. Y miró lo escueto de la claridad que le enseñaba el día. Parejo a la cantidad de tela que la mostraba  a ella, más que la cubría. Paradojas... Ella perfilada por la luz. Se la intuía más que verse.  La maraña de pelo que se esparcía por entre las almohadas, el cuello largo, las clavículas marcadas por una sombra más densa.  La cúspide  de sus senos, la contracurva de su cintura nímea... Lo demás, el resto de ella,  quedaba oculto .  Libre ...

Fatídica

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NO SOMOS MÁS QUE POLVO Y CENIZA...    Estoy yo últimamente de un existencialista subido qué no vean. Hay gente que se inquieta ante mi inusual silencio. Mientras mi cabeza va a ritmo de diapasón descontrolado. Repaso listas, tiempos, lo que va  a venir. Lo que quiero que pase y no pasará... De nuevo ese tren que se saltó la parada porque alguien decidió que no debía de hacer aquel peaje... Dios jugando a los dados con mi vida. ¡Mi vida chato!. ¡Qué es mía! Pero va ser que no. Aquí la #malamadre que hoy despertaba a la moreneta contándole el mito de Prometeo. Ya saben ,el del fuego. El que se pasó la orden de un Dios por el arco del triunfo y  se lo dio a los hombres. ¿Y por qué? Porque últimamente ando yo muy  Red hot chili peppers con la vida. Y me apetecía despertar a mi hija con ese deje de rebelde ilustrado que se apoderó de mí, ¡Dios sabe cuándo! La misma que atesora imágenes de mujeres soberbias vistas por artistas del arte nuevo. Sigo diciendo que ningún ...

El mito del " hole in one"

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Mis ondas cerebrales últimamente no descansan. Las palabras vienen a mí y me quedo rumiando frases cual vaca frixona pasto. Luego están las cosas que me atrapan .  Las conversaciones on line a modo de terapia de diván. O las de café con mis malasmadres. Un click que acciona un resorte. Esa escalera de salida de todas las soledades que me acompañan. Las ventanas al mundo por las que me asomo. La vieja del visillo que se nutre de la vida de otros para contar historias, como la de hoy. El hoyo en uno. Voy. Déjenme que me acomode. Una vez. Había una vez que:  Costilla vino pletórico.  Algo inusual en un ser sombrío. Pero aquel día resplandecía al entrar en la cantina. A su lado otro hombre lucía la sonrisa de gato que se acaba de comer un ratón y aún lo está degustando. David era un bebé, creo y yo era . Yo. Los dos hombres, el sombrío que ya no lo era y el de sonrisa etrusca se pidieron unas cañas. Venían del campo. De jugar al golf.  En un día cualquiera que había deja...

Besos en el alma

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 Perdóname las deshoras.  Las de siempre.  No son nuevas ¿no?.  Lo nuestro y nuestra disposición a no coincidir. Nunca. Pero es que acabo de soñar contigo. Y aún guardo en la piel, no solo el calor de las sábanas de las que he huido al entender que ya no estabas, sino porque la sensación de lo vivido era tan calma, que he venido a sentarme para escribirlo. Para que no se me olvidara nada. A mí, que atesoro recuerdos de esta vida, como si fuese una cronista. Déjame decirte que te besé. Así. De frente. Que no fue el beso de película que me haría salir a buscarte, si yo pudiera y tú me dejaras. No. Fue un beso de hermanos. De los que nos hemos dado muchas veces en nuestros reencuentros. Cuando se podía. Hoy en mi sueño, sin embargo, ha sido uno de despedida. Lo he  estado esperando todo el tiempo que pasamos en ese sueño juntos.  Que he ido madurando, sin saber, cómo ni cuándo sería dado.  Pero lo he recreado. Trazado como un plan de asalto militar de un ...