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Quererse y que te quieran

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"Bésame hasta que mis labios tengan tu nombre" Dibuja constelaciones con los lunares de tu espalda mientras tú veías en sus ojos arder un fuego que no habías conocido antes. Habías oído hablar de él, cantar sobre él, leído algo parecido, pero era ahora, al verte reflejado en la profundidad de sus pupilas cuando comprendías la inmensidad de la palabra. Lo que ella te hacía sentir. En su presencia o en su ausencia. Cuando la paladeabas o en la remembranza. Al olerla, al imaginarla. Si la tenías a la vera o solo la podías soñar. Cuando su ausencia era un desierto y su presencia oasis. Tú que te creías un ser completo hasta que perdiste hasta  tu sombra. La necesidad que te nace y el hambre insaciable que no es de comida. Que se llena con su sonrisa, con esa caricia que se le escapa y le nace. Le brota porque es natural.  Ella es el todo . Es origen. Y tú andabas buscando algo que no sabías  hasta que lo tuviste delante. Encima. Rodeándote. Envolviéndote. Has tenido que llega...

El chico del Graffiti

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-Sé que es el amor de mi vida. -El de ahora, mejor. Que vida te queda mucha por delante. Hace días que necesitaba que mis dedos se pasearan por el teclado. La línea de flotación de sentimientos se desborda y necesitaba ese trasvase para poder seguir. Y hoy mientras estaba en mi pedrero vi una imagen. Dos chicas sentadas en una escalera. Seguí con mi bronceado norteño, ése que consiste en el ritual; me quito la ropa, me pongo la crema y luego prosigues con una danza constante entre descubrir piel, ponerte una toalla a modo de pareo ,sale más nordeste, tiras de vaquera. Se abre un claro, te lo quitas todo...para volver a ese incesante baile de cubrir y descubrirte. Pues en una de ésas, mi ojo además de mirar hacia los que pillaban olas, notó un movimiento en ese rellano de escalera. Parapetadas bajo el muro del Mayán de tierra las amigas se convirtieron en otra cosa. Y sentí que la sombra de esa pared no solo las daba sombra, sino cobijo. Besos de verano , a lo mejor del primer verano ad...

Quiero correr esas calles.

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"Quédate con quien te besa el alma, la piel te la puede besar cualquiera" Tenía tatuada la piel y en el alma , llevaba otros iconos que no se irían aunque se le acabara esta vida. Sobre la mesa, una torre de papel.  La torre de papel en blanco donde irían, impresas en sangre aquellas palabras que no  le grité a tiempo. A ella.  Vivo en este mundo, el de los miedos. Donde nace la prisa y mueren los "te quieros". Aquellos, que ya no diré. Los que se saltaron estaciones, diales, coordenadas...por el temor a escuchar de tus labios, la verdad que ya sabía antes. Déjame ser, hubiera podido decirte. Te hubiera asustado menos. Permíteme ser y te regalaré mil canciones, que llevarán tu nombre. Que lo hubieran llevado, como lo llevan ahora. No iba a suplicarte y sin embargo, aquí estoy viendo atardeceres que me debes. Que si pudiera, me los cobraría. Lo que daría por ver el ocaso reflejado en tus ojos, dorándote la piel. Entre mis brazos que hoy sé que tú creíste cárcel y yo ...

Lágrimas negras

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  Caminos, sendas y estelas.       La quietud de ella la semejaba a una de esas estatuas de bronce de Degas. También la luz daba a su piel un tono demasiado cobrizo para pertenecer por derecho a aquel paisaje, a aquella plaza abarrotada de gente en plena canícula torontoniana.    Fue lo primero que vio y lo atesoraría para siempre en su retina de artista. La curva contracurva de su pómulo, la mirada perdida en la fuente que a modo de espejo reflejaba la fachada del antiguo ayuntamiento. Ladrillo, piedra, gárgolas fantasmagóricas herederas de un pasado pretérito. Y allí en aquel cuadro bucólico, mirando a una pequeña gaviota blanca, que a modo de Jesucristo caminaba sobre las aguas, la encontró a ella.    Su tiempo se detuvo. Su corazón dudó un instante entre sístole y diástole. Dejó de escuchar la algarabía reinante y su cristalino se ajustó a la perfección en un contrapicado enmarcándola solo a ella.    Era pequeña. No, más bi...

En un recoveco del alma

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              "Como cuerpos ,todos somos solteros; como almas, nadie lo es" Hermann Hesse Miraba sin ver nada más que no fuera su sombra alargada.  La soledad de sus pasos que dejaban huellas sobre la arena húmeda que luego borraba el mar. El arrullo de las olas que morían a sus pies. El sol calentando su piel morena. La brisa desordenando un cabello que jamás lució peinado. Caminaba a buen ritmo , moviendo sus brazos como si fueran el diapasón que marcase una melodía. De ser ,sería , una lenta. Una milonga. Quizás aquel bolero maldito que hacía llorar a su abuela. Los relojes de arena.  Las pérdidas. La vida. Dejó que la brisa le golpease en el rostro y  miró las dunas de arena. Se sentó sobre ellas. Mirando hacia un horizonte que  ella sabía que no  era  más que un mero espejismo. Nunca llegabas hasta aquella línea por mucho que navegases, por mucho que te empecinases en tocar el cielo. Jamás. Como si fueras el naufrago ...

Petricor

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 "Se ama sin razón y se olvida sin motivo" Se ha inundado alguna historia con la lluvia del amor. O más bien, se ha abandonado un barco que zozobra porque luchar contra gigantes es hoy,cosa de antes. De antiguos. Los pulsos que uno echa contra el olvido,contra el abandono ,son escenas ficticias. Cortinas de humo. Poses ante una galería que quiere ver ,que quiere saber. Que esperan que te hundas. Que fondeemos, claro.  Fuera llueve.Diluvia. Las gotas llaman contra los cristales como un amante ansioso ante una puerta sellada. El viento sopla.  Las cortinas se elevan del suelo . Ligeras. Livianas. Como las velas del barco que en aquel cuadro naufraga. ¿Te acuerdas de lo que me juraste aquella tarde entre mis brazos? ¿Recuerdas las palabras que se fugaron de tus labios a modo de oración? ¿No? Seguramente no.  Ya nada queda de aquel instante.  De muchos otros que hubo después. Ya no suspiras... si es que me recuerdas siquiera. Ya no me necesitas. Como la tierra mojad...

Ediciones limitadas.

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  ¿Cuántos días llevabas esperando? No lo vas a confesar y los dos los sabemos. Tú ,el hombre de las palabras contadas. De las frases lapidarias. Ese "perdóname la vida" de manual. Chulesco y hasta si me apuras, sobrado. Ahora mismo estarás pensando si será por ti. Si es que... El teleoperador de cuartos oscuros. De secretos siniestros. El hombre del imperativo. El que arranca suspiros y  los que no lo son, porque terminan en grito. Así eres tú. Es mucho resumir. Edición limitada. !Cómo eres! Tú. Mucho tú para digerir en un solo bocado. Sabes que si  no fuera ficción el texto,  ahora, se tornaría noche. Ya sabemos lo que propicia la oscuridad en un relato, además de darle  misterio. He vuelto a enarbolar a Benedetti.  Mi uruguayo y sus sensibilidades. Que yo filtro en un segundo como si fuera un Nadal sujetando su soberbia raqueta. Y hago que el set casi perdido, se convierta en uno a mi favor. Yo y mi forma de mirar el mundo. Ese tan feo del que nos sentim...