La sonrisa pintada .
Capítulo 2
*La autora recomienda amenizar la lectura con música. En este caso el tema que me ha asaltado desde la jaula de grillos que tengo por cabeza es ...
Me encanta, Antonio Carmona.
-0-
Scott Travis conocido en su entorno como el Capitán América : Modo: recién llegado a España, aún con el jet lag en el cuerpo y desbordado por la gracia de aquella mini mujer.
No era la primera vez que recalaba en Rota, pero sí la primera que llevaba a junior con él.
La misión que se llevaba proyectando en los despachos desde junio, había comenzado su operativo de despliegue con la llegada del 26.
Todos se olían otra guerra.
Los tecnócratas hablaban de brevedad, pero su equipo sabía por experiencia que el enemigo oriental ; ya se llamase Irak, Afganistán o Irán no solían seguir ningún manual.
Tuvo su bautismo en la Guerra del Golfo, aquel 2003.
4.490 bajas, otras 2500 en Afganistán.
Al final a él no le importaba el tiempo , los años allí invertidos, sino esas cifras.
Llegaron a la entrada de la que sería su casa y Junior se descalzó por costumbre.
Aquel hijo suyo era silencioso como un jodido seals de los que él entrenaba.
Sus ojos oscuros, tan iguales a los de su madre, habían nacido ya con mirada vieja. Tenía sangre cherokee .
-Alma vieja...
-Alma. La mamá de las repes se llama así.
Abrió la puerta y le dejó entrar en el espacio diáfano y luminoso lleno de cajas pendientes de abrir.
-¿Cuándo pondremos la bandera?- Junior se encaminó a la zona de la cocina donde ya les habían dejado todos los suministros que podían necesitar para los primeros días.
-Preparamos la comida y buscamos la caja. Ésa y la de la ropa de cama. Hay que hacer las habitaciones.¿Quieres conocer Rota?.
Aquellos ojos profundos se clavaron en los suyos sumamente diferentes.
-¿Podría volver a la cancha?
Scott se tragó una risa, de todas las peticiones , no se imaginó que aquella fuera la primera opción.
-Vamos viendo.
Frase universal que enarbolan todos los padres del mundo para dejar la partida en tablas.
Abrió las dobles puertas de la cocina que se abría al jardín.
El viento del sur había despejado las nubes que amenazaban lluvia.
Ese año habían sido intensas desde enero e inusuales por la fuerza .
Se fue hacia el frigorífico tan americano como él y al abrirlo una canción proveniente de la casa de al lado, comenzó a sonar.
Una guitarra española, cómo no. Risas de mujer y palmas acompañando.
Aquella alegría de vivir tan española. Aquella forma ruidosa de hablar en alto y en ese caso de cantar al llegar el estribillo.
-"Me encanta, me encanta , me encanta. Cuando suena tu guitarra y me cantas y me bailas."
Más palmas y voces de niñas vitoreando ,unos zapateados en el suelo.
-¡Son las repe ,Papá!- Junior se había acercado al seto de separación y miraba por entre la falta de vegetación que llama a gritos a la primavera.
-¡Qué suerte!-Rumió el Capitán América mientras sacaba la lechuga y los tomates-¡Cómo no!, solo había 50 casas en esa urbanización y la curvi vivía al lado.
Problemas Scott, se apellida Problemas.
-¡Cómo baila Alma!
Los ojos de su hijo se le iban a salir de las órbitas. Tiene un pañuelo de esos y lo está girando. ¡Se ha soltado el pelo y lo tiene como mamá!
Y ahí estaba , la herida. La verdad. La falta de ella. Su ausencia.
-Me encantaaaa- intentaba pronunciar Junior ya metido de lleno en el espectáculo.
Al terminar la canción, las vecinas bajaron el equipo de música .
Siguieron riendo.
Por lo visto las repe habían divisado a Junior a través del arbusto y se habían acercado para saludarle y darle conversación.
Así que viendo que el niño ya había encontrado entretenimiento siguió organizando la comida para , seguir luego tachando cosas de la lista que ya tenía memorizada en su cabeza de militar bien adiestrado.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- En la casa de al lado, Alma había dejado a sus hijas parloteándole a otro .
Se había ido derechita al baño.
El reflejo que le devolvió el espejo no era para nada alentador.
El baile tampoco había ayudado mucho, claro.
La piel ya lucía morena y las pecas danzaban sobre sus pómulos. Firma de la casa. Papá Mackle era el típico descendiente de irlandeses que terminó en la armada y recaló en España enamorándose de una mujer que trabajaba en la base. Se mojó las greñas y salió justo a tiempo de que dos torbellinos no la llevasen por delante en su afán de cruzar el pasillo como un par de velociraptores.
-¡Joderrrrrrrrrrrrrrrrrrr mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaá!
Alto y claro el mensaje.
El bello durmiente tenía tan maravilloso despertar como ella.
¡Bendita genética!.
La que lió el coño monje de los guisantes en aquella abadía.
Entre el taconeao de la terraza, el temazo flamenco y sus hermanas inquisidoras debía de estar en modo niño del exorcista.
Recorrió el pasillo tarareando aún la canción y moviendo los brazos y las manos de esa manera en que una sigue haciéndolo aunque dejase de bailar demasiado pronto.
Colgadas por el pasillo había una gran variedad de fotos de sus habitantes, entre ellas una de cuando estaba en la Compañía antes de chocarse de frente con el difunto.
-¡Eras tan feliz y no lo sabías!
Llegó a la puerta del primogénito.
La una en Roma y el señorito andaluz metido en la cueva.
Llamó para que le diese permiso para entrar.
Le pareció escuchar gruñir, así que supuso que valdría tanto como sí como que no. Pero como vivir no era para cobardes se adentró en el averno...
-Pelayo, Rey- subió la persiana haciendo que Nosferatu se retorciese y perjurase cual marinero del muelle.
-Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaá.
Alma se movió como Neo en Matrix esquivando cojines.
-Hijooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo.
La terapeuta haciendo de terapeuta.
-¡No me vaciles!
Estaba en esa fase el muchacho. En la ofendidito de la life.
Como su chupase limones todo el rato, sin el añadido de la sal y el tequila que a lo mejor le daba alegría a la acidez.
-Vacile, del latín vacillare. Significa oscilar, moverse de lado a lado. Ya sabes, Pelayo. Como el diapasón que tanto adoras.
Si las miradas matasen , sus mismos ojos, que la miraban desde aquel cuerpo, la hubieran mandado a criar malvas.
-Sé que me vas a contestar que ya tienes todos deberes hechos y todo estudiado, pero entiende que debo ejercer de madre de vez en cuando y olvidarme de que sois terriblemente responsables.
-Salí a papá.
Ya estaba, exprimido el pomelo. Pelayín el capullín vacilándola a ella.
Respiró profundamente, contó hasta diez y le sonrió enseñando hasta las encías.
-Te informo que antes de que nos invadan los de tu panda, habiendo como hay 49 casas más. ¡49! Hay que comer en familia.
-¿Menú?- El imberbe ya estaba colgado a la pantallita.
-En la cantina de la base creo que hay arranque roteño de primero.
-Y en Ca´ Alma?
-No me hagas contestar a esa pregunta. Mejor le descubres tú, Sherlock.
Colocó los cojines mientras se iba y le alborotaba el flequillo seta que lucía ahora tan horrible y de moda.
-Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaá.
-Hijoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo.
Y salió del cuarto sabiendo que había vuelto a vacilarle sin compasión y con un as escondido en la manga. Hoy para comer había "pasto". Verdura para todos.
En menos de veinte minutos su cocina comedor sería Territorio Comanche.
-Se van a oír los gritos desde el Castillo de Luna. ¡El yanki va a desear que le envíen al frente!
Y doblemente feliz fue a sacar el brócoli de su encierro mientras esperaba que se desatase la tormenta perfecta.
-Me encanta, me encanta, me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa...

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