Árboles de la Planchada



 No duermo bien porque no sueño bonito

Es el resumen de esas pastillas de colores que te recetan ahora porque es más fácil ocultar cosas que coger una sonda que ahonde en el origen del mal

Hoy me he despertado y la habitación estaba sumida en un caos. Ayer al acostarme,


mientras leía, un mosquito hizo un vuelo rasante sobre el Kindle a modo de pista in

Y se armó el Belén en mayo!

Y la destroyer con puntería de francotirador (A mí se me iba a escapar Trump!) dejó un Pollock en la pared recién pintada.

El fin que justifica los medios...

Mi destreza en darle a la muñeca y no errar se debe a aquellas tardes de mi infancia.

De los veranos que pasaba en aquella tierruca que considero mía ,porque es de donde vengo

La Planchada en agosto bajo la sombra de cientos  de plataneros :retorcidos , sinuosos, fantasmagóricos.

Y aquellos años 80, con las Marismas negras a la izquierda; salvajes, inhóspitas infectadas de mosquitos libres de RAID...

Yo aprendí a tocar el cajón sin saber ni lo que era. Un Mayumaná vanguardista.Donde la niña que fui intentaba que no la comiesen viva . Porque antes no existía el after bitte y daba mucha gringe oler a ensalada de pepino sin vegetal.

Sobrevivir.

A eso aprendimos . 

Guarecidos del "huevo frito' que veías en el pronóstico del tiempo que vaticinaba Maldonado.

Aquel hombre fallaba más que los del magnicido contra el  Presidente megalómano.

Y yo, aprendí matando ,que era necesario dar caza al que te zumba y no de gusto.

Me he levantado pensando en aquellas tardes de parque esperando al de Astilleros.

Tuve la suerte de tener a un abuelo que aún era joven y al que disfruté poco pero con intensidad.

El que nada hasta el Puntal  desde los Tranquilos haciendo de  mi hermano, un nadador excelente.

El que nos llevaba a pescar cangrejos radiactivos. Poniendo de cebo bonito en unos redeños grandes. Aquellas "orejas" que te regalaba el pescatero, hoy te las venden a precio de oro...

La vida cambia, el tiempo vuela y yo sigo añorando aquellos maravillosos años en los que éramos felices y no lo sabíamos.

Suerte.

Tuvimos suerte. De querer, de ser queridos. De crecer sanos, de los veranos con pueblo, de las lecciones de vida que fueron muchas...

Estoy leyendo un libro, que me está dando como a Petrolero en el estrecho de Ormuz, lo mismo.

Los libros que te hacen pensar y que te hacen de terapia.

"La persona adecuada aplaudirá cada paso que des en dirección a curar tus heridas y a repararte. Y te apoyará para las grandes y para las pequeñas batallas, da igual de qué se trate, porque solo querrá verte ganar"

Pues ahí les va.

Esa frase es como el mosquito que de noche vuela en raso y te acribilla no solo el brazo si no el tímpano.

He llegado a una edad en que dejo que me coman antes de que me despierten.

Agradezco la pericia con la que he ido perfeccionando la técnica de palmeo. Tanta que bien podría contratarme Sara Baras para su próximo espectáculo.

Pero déjenme dormir y de paso soñar.

La vida pasa demasiado rápido como para impedirnos tener remembers.

Ay! Qué bonito estaba aquel Redondel lleno de niños, de pelotas y de abuelos que siempre morenos ,venían con la sonrisa encendida y los abrazos listos para ser dados.

!No me importaría volver a bañarme en aquel río!*

*Pero con mi pulsera de citronela y un antiestamíco.

Besados quedan.






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