La.sonrisa pintada

Lipstick effect:




Hebreos13,4


Caminaba una mañana de domingo hacia el parque, con el aspecto de la Janis Joplin del fin de sus días. Esperando que la cafeína le hiciera efecto, el sol saliese de entre las nubes y las niñas dejasen de hablar como si fuera una reunión de escalera y no las 10:30 .
Parloteaban también, como si los cereales, en vez de leche, hubieran sido regados con Monster.
-Para engendro, las pintas que llevas, guapina !-le dijo su voz interna que últimamente no pedía la vez y se colaba intrusa para calentarle el toto.
Bien era cierto que había ido directa a la ropa de deporte, comprada dos o tres décadas atrás. Heredera ella  del Nicolás Maduro 🤣 de tactel.
No sabía siquiera de qué color era su ropa interior.
Tampoco se había molestado en encender la luz...total ...¡a quién se iba a encontrar!¿ A Luis Figo?
No se había esmerado en peinarse.
Una goma puesta de manera "informal".
-Ole! mejor éso que definirlo como peinado efecto "loca del moño"-Su voz que seguía allí, don erre que erre, alegrándole los 50.
 Un poco de hidratante piel madura o sea, aguaplast y sus playeros piojosos, cómodos como zapatillas.
Subía hacia las pistas deseando haber llevado cascos y tal vez, mejor pinta que la señora que estaba en la puerta de la iglesia esa mañana.
Aquí haciendo competencia desleal.
-¡Otro domingo sin ir a misa!-Su ángel con lira dándole golpes culpables a su conciencia...
Las crías salieron corriendo hacia la cancha de baloncesto.
Las yonkis de las endorfinas adosadas a una pelota.
Las coño herederas de Chicho terremoto.
Y pensaba que con el adolescente había tocado techo.
Con las dos mellizas había escalado un ochomil.
Arrastraba los puma descoloridos y sin dibujo en la suela, en post de sus lindas troyanas.
Se fijó de repente que muchas de las persianas de la urbanización, todavía estaban echadas a esas horas,  y entonces se pintó una de sus enormes sonrisas. Escasas últimamente, tan escuetas como el conjuntito MILF que pasó trotando por la pista y que lucía de infarto la del 9ºB.
-!Out la alegría!, lo poco que duraba en la casa del pobre y no en el chalet del Stevie Wonder como lo llamaba ella. La de euros que le debían de haber soltado al cirujano para que aquellos pechos de la talla 200 no se precipitaran hacia ningún sitio.
-La coño Caperucita, trotando como si fuera a casa de la abuelita.
Tuvo que saludar, porque la coño MILF ,de portada de Women´s Health, venía en modo multitarea. 
No como ella que sin  activar la cafeína apenas hacía nada más que gruñir.
Pili y Mili ya estaban estirando como si fueran a las Olimpiadas.
No sabía bien de dónde habían sacado sus descendientes aquel don de hacer las cosas políticamente correctas en todos los sitios y momentos.
-De ti no-Ya apareció el del tridente amaneciendo temprano un festivo.
Miró al cielo que lucía un dove grey precioso y frío.
Se abrazó a sí misma, mientras intentaba poner fecha al último abrazo recibido...
-¿Diciembre?...
Mejor que no la llamasen de la Revuelta porque a la mítica pregunta del sexo el contador no había subido de 0 desde...
-Mamiiiiiiiiiiiii!
Salvada de caer en el K.O. técnico, gracias a la niñas de sus ojos que ya habían colocado las setas naranjas en una de las jugadas a ensayar.
-Entradas con la izquierda  + café caliente el error.
Mía y Maya en plan "Hacia la perfección por la práctica", eran tan insoportables como su difunto padre.
-¡La bruta enterrando al pobre hombre!- Los querubines del coro en su mente en momento fan.
Se puso a revisarse las uñas.
-¡No pienses por Dios en cuándo fue lo de la última manicura, que creo recordar que gobernaba González!
Septiembre de 2002
Caminaba por  fuera de la pista, arriba y abajo, a ver si así agotaba al chino de su smart watch.
-¡Di que sí, que se note la pasta que se han gastado los abuelos en tus estudios!
No le pensaba decir nada a su compañero de gabinete sobre sus soliloquios con público imaginario.
Sabía el diagnóstico, para algo era ella terapeuta emocional. Ya lo de gestionarlo cuando jugaba en casa, era otro cantar.
Y hablando de cantar...
Subía por la pendiente un niño más pequeño que sus dos joyitas. 
Vestido como un paisanín, como decían en su Asturias.
No le sonaba de haberle visto antes por la urbanización pero bien era verdad que desde Navidad había habido mucho movimiento en la base de Rota y podía ser nuevo.
Parecía que venía solo abrazado a un balón de baloncesto, tres tallas mayor de lo que le correspondía por edad.
Así que ella, ya activado su modo profesional le vio interactuar con el medio.
 Mirar hacia las dos atletas de disciplina soviética que tenía por hijas , el guaje debía  de sentirse aún más pequeño. Fuera de lugar. Como un marciano recién aterrizado.
   Hizo lo de siempre, meterse donde nadie la solía llamar. Caminó hacia él y como seguía sin ver a nadie , se puso de cuclillas, sin invadir su espacio, señalando al balón.
   -Buenos días. Si quieres, aquí las niñas del cono, pueden jugar contigo o darte unas clases.
Entre tú y yo, le dijo guiñándole un ojo , les gusta mucho enseñar.
El muchacho no pareció entender y ella entonces cambió al inglés por si era hijo de algún militar de la base.
Entonces sí, vio como los ojos se iluminaban y asentía.
-Mi nombre es Alma y ellas son Mía y Maya.
Él asintió mientras relajaba los hombros y separaba un poco las piernas.
-¡Pili y Miliiiiiiiiii!, tenéis tarea. Hacer del yanki un fenómeno.
Ya había iniciado la guerra , sus diablos y los retos.
El peque se les unió en cuanto las niñas  fueron a su encuentro  y le pasaron la pelota que sí era más o menos de su talla.
Spanish connection realizada con éxito.
Alma les observó. 
La asombrosa capacidad de adaptación de los niños. 
Su forma universal de entenderse sobre todo si había un balón por el medio.
Las dos mellizas se turnaban para explicar con ejemplos el ejercicio más básico de colocación , bote y lanzamiento.
La "t" que dibujaban las manos y esa formal natural con que se absorbe todo en la infancia.
Junior había dicho el chico que se llamaba. 
Pues bien, su metro y poco era incapaz de tocar tablero con la bola, pero no paraba de intentarlo.
-Ahora entiendo lo de su perseverancia. Lo deben de enseñar en el jardín de infancia de las bases.
Cogía enseguida la colocación y las maneras y se movía con gran agilidad.
-Esos pies saben de baile, pensó Alma mientras seguía observando cómo se iban votando los tres balones y se alzaban uno tras otro hacia el aro.
Las persianas de algunos de los chalés empezaron a elevarse como si estuvieran guillotinando a María Antonieta.
Otra sonrisa, de ..."Si madrugo yo, aquí no duerme ni el Tato"
Ya más despierta, Alma se giró sobre las puntas de pies realizando unos  foutté de línea a línea para entrar en calor.
Al llegar al otro lado, su cuerpo no encontró vacío como ella esperaba, se golpeó contra un muro de músculo muy ligero de ropa.
El aire salió de sus pulmones por el impacto y perdió el equilibrio un segundo, lo mismo que tardaron dos manos en volverla a colocar en vertical.
Un pecho, de pronto su nariz terminó enterrada entre dos pectorales. 
Su moño de loca del moño, perdió la goma y si hubiera llevado, ella las bragas.
Movió la cabeza para mandar a su equilibrio que se asentara y sus greñas rebeldes , que le llegaban al hombre a la nariz, le debieron de hacer cosquillas, porque la soltó al estornudar.
Alma se sintió de repente inestable y buscó un punto de apoyo visual.
-¡Por lo cuernos de Trump!- Soltó el del tridente.
Dos ojos de un color azul cadmio la taladraron.
Ella tendió a erguir su escaso 1,60 ante aquella torre humana llena de bultos semiocultos bajo tinta.
-Dime por Dios , que no luzco como una modelo de Koppera- Su hipotálamo de pronto volvía  a hacer funcionar sus estrógenos aletargados.
-Perdón. 
Fue lo que dijo mientras daba un paso atras para que corriera el aire y dejase de sentir el calor que despedía aquel cuerpo enfundado en una equipación de running.
Los niños que habían presenciado el golpe habían acudido hacia ellos.
Pili y Mili, ya cercanas a su barbilla en altura ,parloteaban a la vez sobre su necesidad de mirarse el oído por la falta de equilibrio, Junior permanecía callado a la vera de su padre, cuadrado como un pequeño soldadito de plomo.
Las niñas dejaron de hablar y estudiaron con detenimiento al hermano gemelo de alguno de los héroes de Marvel, pero en chungo.
-Yo me lo cruzo de noche y agarro el bolso como el ex de la Búndchen agarraba el balón en la súper bowl.
Alma que ya había recuperado todo su escaso conocimiento haciendo buen uso de él.
-Di adiós, junior.
-Muy bien serio; ni gracias, ni buenas, ni soy fulanito...-Ya sé por qué los marines son siempre los chungos en todas las series. Pensó Alma mientras se volvía a poner a la altura del niño y chocaba las cinco.
Las gemeliers se despidieron con su inglés de Cambridge  y volvieron a sus setas y a sus ejercicios.
-Un poco curvi para ser bailarina, escuchó que mascullaba él al irse.
-¡La envidia es una enfermedad!¡Espero que te mejores!, contestó su yo más flamenca de premenopáusica alienada.
Entonces fue cuando escuchó su risa; ronca, retumbando en aquel pecho, erótica y profunda como un sueño húmedo.
Y Alma que se abanica porque ya no sabe si le ha dado un sofoco o de pronto sus ovarios han despertado con la llegada de la primavera.
-¡Líbrame señor de todos los yankis!-dice su yo práctico.
-Menos del primo de Grey-le contesta el del tridente.
-Alma, querida, ni mú en el gabinete. 
Y vuelve a realizar los fouttés como la Paulova de Rota, pues lo mismo , pero habiendo nacido en el norte.





*No hay camino para la paz, la paz es el  camino. Menos para estos dos. ¿Te lo vas a perder?



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