Las cosas de Vesta


 "El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de los sueños"

 Eleanor Roosevelt.

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Calendario de Adviento 2025





Por favor, deben escuchar "Tropicoqueta" de Karol G para que el flow fluya.

Nadie debe presentarse ante uno de mis proyectos en plan votante de partido electo amargado de la life.

Literal.




Friki: Persona cuyas aficiones, comportamiento o vestuario son inusuales o extraños.

Había nacido un 25 de Mayo. Era una Géminis de manual.

Sus padres, en un golpe de autoridad nobiliaria le pusieron de nombre: Vesta María Magdalena Sofía Angustias de Todos los Santos de Argüero y Argüera .

La hija única de los Marqueses de Argüero y Argüera por parte de padre y madre 

Vesta la friki ,conocida en los corrillos de la jet set desde siempre.

Ella quería a sus padres tal y como eran ;filántropos y eruditos.

Raros. 

Cariñosos en extremo en un estamento que desconocía normalmente esa palabra.

Nunca estaban , pero tampoco habían dejado de aparecer. 

Entre viaje y viaje, aterrizaban en su palacete de verano. Para luego seguir marcando puntos en el mapa.

Su padre se dedicaba a la diplomacia cuando se lo pedían y su madre a cazar tesoros.

Vesta y sus disfuncionalidades que eran muchas se habían levantado esa mañana de diciembre como tantas otras.

Mirando al mar.

Su casa estaba alejada del pueblo, pero tan cerca de la playa que por la noche , en  verano, la brisa salobre entraba cuando soplaba el nordeste.

Como ahora, bien entrado el otoño norteño.

La chimenea tiraba y el suelo radiante la permitía seguir descalza. Con su café calentándole las palmas de la manos y templando su corazón.

La parte de abajo, donde estaba la cocina y el salón eran una obra diáfana con ventanales que dejaban poco a la imaginación.

Gracias al cierre perimetral , que tenía más de cien años, su privacidad estaba asegurada. La carretera de acceso discurría más arriba y la ruta que sorteaba el río alejaba el camino gracias al ancho de la rivera.

Naturaleza. Vivía en pleno bosque como un hada.  O una bruja.

¡Y hablando de brujas!

 Tenía que entregar un trabajo en breve o su mejor cliente, le haría la vida imposible.

Se quitó el pelo de la cara gracias a una diadema multicolor y seguida de su gata Frida enfiló hacia el taller.

Miraba al norte claro, a la playa de Merón. A ese mar embravecido que hoy parecía una novia celosa.

La mar cuando se avecinaba galerna era caprichosa.

Hoy no iría al arenal.

Encendió el flexo. Miró la muestra de telas y el diseño del interior sobre el que estaba trabajando...

Le faltaba algo.

Aquel puzle no encajaba bien.

Comenzó por ponerse un lápiz entre las greñas oscuras y espesas que no se había molestado en peinar ni aquella mañana ni ninguna cercana.

Se rascó la barbilla mientras Frida dibujaba un infinito entre sus piernas en busca de reconocimiento.

 Había un mueble con muchos cajones de pequeño tamaño a su izquierda.

Giró el sillón y estiró una mano llena de anillos.

-Alexa!, pon a Rober!.

"Caída libre" rompió el silencio de la mañana. Su cabeza comenzó a marcar el compás y su voz se unió al dueto como si ese fuera su verdadero oficio.

Quería algo dramático, casi gótico.

-Jade, tal vez el jade.

Frida la miró de lado como con un reproche. 

Ya había trepado al respaldo del sillón orejero.

-¡Empieza la fiesta!-Rumió para sí.

-Luz de probador...ahí estaba la respuesta.

   Barrió del escritorio las muestras que había ido agrupando y comenzó de cero.

La música cesó de repente, la culpa una llamada entrante.

La secretaria de su abuela la reclamaba.

-La Marquesa viuda: Ñiñiñiñi,ñiñiñiñi... 

Se apostaba 50€ a que la conversación comenzaría así...



*¿Quién apuesta en contra?


Él no era el culpable.

La responsabilidad la tenía el  consistorio por  colocar rotondas por todas partes:

   La glorieta, la noche, la velocidad, lo bien  que entraban los chupitos de Hibiki Harmony y más de cien motivos que podía enumerar si  conseguía abrir la puerta de la furgo.

   Se había comido una palmera y no de chocolate. Se estaba muriendo de risa mientras intentaba sacar sus casi dos metros de hombría de detrás del volante.

   Los coño airbags  habían saltado, ¡Mierda! no creía que su querida Mercedes pasase de ese momento.

   Para colmo de males el árbol se había venido abajo lo que le impedía salir de donde estaba encaramado.

   Ya había luces encendiéndose en la urbanización.

   Las dos de la mañana, los doce chupitos que llevaba entre pecho y espalda. Una botella de Rioja, otra de Albariño... Se pasó al asiento del acompañante sintiéndose como el  jodido coctel de Bond, agitado y en su caso algo revuelto.

Salió por la ventana ya que la puerta no quería abrirse.

   Ladridos de perros y voces de gente que se iban acercando.

   -Cayetano esta vez no te libras.

   Se alisó las solapas de la chaqueta miró a la derecha y a la izquierda y dejando las cosas tal y como estaban se fue a su casa.

   -Dios proveerá.

Pues eso, para algo era andaluz y grande de España.


*Nuestro Caye no sabe que en la vida no hay ni premios ni castigos, sino consecuencias.

Imaginaos cuál será la consecuencia de la rotonda de Schrödinger.









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